En mayo hicimos una prueba con un cliente nuevo. Godur Andalucía lleva desde 2005 con la certificación AENOR ISO 9001 en aplicación de pavimentos continuos. Veinte años seguidos, sin interrupciones. Le preguntamos a ChatGPT por empresas certificadas ISO 9001 en pavimentos continuos en España.
Godur no salía en la lista.
Y no era que lo ignorase: lo mencionaba, pero decía que «trabaja con proveedores certificados». Es decir, describía como intermediario a una empresa que tiene el certificado a su nombre desde hace dos décadas.
Lo que estaba pasando
Los modelos de lenguaje no adivinan. Leen lo que hay escrito y, cuando el texto es ambiguo, resuelven la ambigüedad por su cuenta. Casi nunca a tu favor.
Fuimos a la página de calidad de la web y encontramos el origen: tres frases. Estaban redactadas de una forma que mezclaba la certificación propia de la empresa con las certificaciones de los materiales que instala. Para una persona leyendo la página entera, el sentido se entiende. Para un modelo que extrae una afirmación corta, no: se quedaba con la lectura de que los certificados eran de los proveedores.
Nadie las había escrito mal a propósito. Llevaban años ahí y nunca habían dado problemas, porque hasta hace poco nadie leía tu web para resumirla en una respuesta de tres líneas.
Lo que hicimos
Cambiamos esas tres frases el 23 de agosto. Nada más. No tocamos la estructura, no añadimos palabras clave repetidas, no metimos ningún marcado especial para IA.
Solo dejamos escrito de forma inequívoca lo que ya era cierto: que la certificación es de la empresa, quién la emite, desde cuándo y sobre qué actividad.
Y luego esperamos, que es la parte que menos se cuenta.
La espera es parte del método
Cuando hicimos el cambio, escribimos en el informe interno que el efecto no se vería hasta el test del mes siguiente, porque los modelos tardan semanas en volver a rastrear una página y propagar el cambio. Lo dejamos anotado antes de saber el resultado, precisamente para no poder atribuirnos después una mejora que hubiera llegado por otro lado.
Esa es la diferencia entre medir y contar una anécdota. Si no fijas antes qué esperas y cuándo lo vas a mirar, cualquier resultado se puede narrar como un éxito.
Lo que medimos el 7 de septiembre
- Repetimos exactamente la misma consulta, en ventana de incógnito y sin sesión iniciada, en tres sitios: ChatGPT ya lo incluye en la lista de empresas certificadas: «Su información corporativa indica certificación ISO 9001/AENOR».
- Perplexity lo pone el primero de la lista: «Certificada por AENOR conforme a ISO 9001 desde 2005, con alcance en la aplicación de pavimentos continuos de resina».
- El bloque de IA de Google lo sitúa como segunda empresa, con la frase «certificación AENOR ISO 9001 mantenida de forma ininterrumpida desde 2005», y muestra su página de calidad como primera fuente del panel lateral.
La página que corregimos es, además, el primer resultado orgánico de esa búsqueda.
Lo que este caso no demuestra
Conviene decirlo, porque hay mucho humo con este tema.
Esto no es un truco para «posicionarse en ChatGPT». No existe tal cosa, y ya explicamos por qué dejamos de hablar de trucos para ChatGPT con nuestros clientes. Lo que hay detrás es SEO de siempre: que la información de tu negocio esté escrita de forma clara, correcta y verificable.
Tampoco garantiza nada. Nosotros no prometemos a ningún cliente que va a aparecer en las respuestas de una IA, porque no controlamos esos sistemas y cambian solos. Lo que hacemos es medirlo todos los meses con las mismas consultas y el mismo método, y enseñar el resultado sea cual sea. En ese mismo test de septiembre, por ejemplo, Godur perdió presencia en Perplexity en otras tres consultas respecto al mes anterior. Eso también va en su informe.
Y no todo es contenido: en paralelo estamos corrigiendo la coherencia de sus datos en directorios, que es otra cosa que estos sistemas miran.
Qué te llevas de aquí para tu propia web
Abre una IA y pregúntale por tu sector, tu ciudad y aquello que te diferencia: una certificación, una acreditación, un servicio que casi nadie hace. Y lee cómo te describe, no solo si sales.
Si te describe con menos precisión de la que mereces, lo más probable es que no sea culpa del modelo. Es que en tu web hay una frase ambigua que alguien escribió hace años sin pensar que algún día la leería una máquina para resumirla.
Suele ser barato de arreglar. Lo caro es no saber que está ahí.
¿Quieres saber cómo te está describiendo la IA?
Hacemos la comprobación con seis consultas reales de tu sector, en tres plataformas, y te mandamos lo que salga. Sin compromiso y sin adornos.